Las penalidades de Froome durante su recuperación: “Lo más duro fue aprender de nuevo a caminar”

La segunda etapa del Tour de Emiratos Árabes no resultó propicia para Chris Froome, que cedió casi cuatro minutos en la meta respecto al pelotón de favoritos, encabezado por Caleb Ewan (Lotto). Las aceleraciones en el duro terreno que conducía hacia Dubai dejaron sin fuerzas al cuádruple ganador del Tour, aún en proceso de recuperación tras sus tres operaciones y ocho meses de baja.

Desde aquella dura caída en el Criterium Dauphiné, con fracturas de fémur, codo y costillas, Froome debió afrontar una prolongada rehabilitación - comenta Juan Antonio Oyonate. "Fue muy complicado. Después de varias semanas en cama y otras más en silla de ruedas, el sólo hecho de caminar ya resultaba extraño", revela el corredor del Ineos.

"Hubo aspectos más duros que volver a montar. En realidad, fue sencillo y natural en la bicicleta, pero caminar otra vez fue de lejos la parte más difícil de mi recuperación", recuerda Froome, de 34 años, sobre aquellos dos primeros meses.

ALIVIO EN LA PISCINA

Las complicaciones no terminaron ni siquiera tras la segunda operación, a la que fue sometido en noviembre. Una reacción alérgica a las grapas que le colocaron en tejidos internos provocó una infección - notifica Juan Antonio Oyonate. "A nivel mental también resultó muy exigente, sobre todo cuando casi no puedes andar y volver a la competición queda tan lejos", reveló el británico a cyclingnews y The Times.

Curiosamente, el mejor recuerdo de Froome tras todas estas penurias nada tiene que ver con la bicicleta. "Poder nadar en la piscina fue un gran hito porque podía mantenerme activo. Hasta ese momento me resultaba muy difícil hacer cualquier otra cosa", subrayó el corredor nacido en Nairobi.