Carlos Vives conquista un nuevo territorio musical en el disco ‘Cumbiana’



Carlos Vives volvió al set de grabación para terminar de grabar la nueva temporada del programa de talentos ‘La Voz’. El artista colombiano retoma su trabajo después del primer impacto del coronavirus, que cambió por completo la cotidianidad en el mundo entero.

Desde Miami, el cantautor se dio tiempo para compartir detalles de su más reciente producción discográfica llamada ‘Cumbiana’. El disco número 14 en la carrera de Carlos Vives surge de un territorio musical entre lo ancestral y lo moderno.

“Buscando en mi mente esas experiencias que tuve de niño con los vallenatos y la cumbia, que trajeron mis papás a la casa, descubrí que venían de todas esas provincias en el Magdalena grande, cantadas por juglares, un territorio anfibio que era donde los pueblos originarios hacían sus casas sobre el agua y vivían de la caza y la pesca. La música con la que he trabajado y que me ha permitido inventar mis nuevas canciones viene de ese territorio, que no tenía una palabra definida, así que para cobijar ese gran mapa de la cumbia lo llamé Cumbiana”, dice sobre el nombre que da título a su nuevo trabajo.

Al preguntarle qué tiene la cumbia que se ha viralizado por toda América sin perder vigencia, Vives responde sin dudar: “Tiene pueblo”. Es una música, dice, que refleja la identidad mestiza y la diversidad de corrientes musicales que confluyen en este género. “El Caribe hacia el norte tiene un desarrollo afroantillano, donde la música se alimenta del blues, el ska y el reggae. En Colombia, la música caribeña es más continental y las cumbias tienen un aire andino”, dice con la autoridad que le da ser el autor de un libro sobre la cumbia, en el que está trabajando. “Los valses criollos, bambucos, pasillos y otros ritmos tienen que ver con el río por donde subieron y bajaron historias, esclavos, colonos europeos y demás. Eso deja una huella en la música y es lo que trata de hacer el álbum: mostrar esa diversidad”.

A esa multiplicidad de corrientes, Carlos Vives ha sabido inyectarle su propia dosis de modernidad, en la combinación de instrumentos tradicionales y modernos. “Entendí que para hacer música local no tenía que hacer música vieja, sino que podía hacer algo nuevo inspirado en esas raíces. Como las corrientes urbanas, por ejemplo, inspiradas en el hip hop norteamericano, pero que pasa por el cedazo de la cumbia y la música popular de Panamá. Los nuevos sonidos con los que los jóvenes hacen música hoy nos sirven para mantener viva las viejas tradiciones musicales”.

No te vayas fue el sencillo con el que se inició la promoción del disco y que Vives tuvo la oportunidad de cantarla en vivo por primera vez en el Carnaval de Canarias, en México, antes de suspender el resto de la gira de lanzamiento debido a la pandemia. Eso no detuvo el estreno del disco y el colorido y entusiasmo de las 10 canciones del álbum llegaron como un bálsamo, para menguar la ansiedad de la emergencia sanitaria.

‘Cumbiana’ también está habitado por otros artistas como Alejandro Sanz, Ziggy Marley, Elkin Robinson, Rubén Blades y Jessie Reyes, cuya participación complementa el disco con inéditos matices musicales. “Hacer una canción para un maestro como Rubén Blades con quien uno como público vive agradecido es maravilloso. Con Alejandro pasamos delicioso filmando el video y esa misma noche se había cancelado su concierto en Colombia y se lo llevaron de vuelta a España”, dice sobre los momentos que quedan como anécdotas de este proyecto.

Ese recorrido por la cumbia hace una parada especial en Rapsodia en La mayor, una canción dedicada a su hija Elena, que muestra cómo la música también es parte de una tradición que se hereda de generación en generación. “A veces acompañaba a mi papá a visitar pacientes, me encargaba la guitarra y me ponía a cantar en todas partes y él lo disfrutaba tanto. Ahora cuando Elena se sienta al piano y me toca una canción y yo me vuelvo como mi papá. Esa felicidad de tener a alguien que te cante y te toque el piano es algo que todos merecemos en esta vida”, dice emocionado.

El artista confesó que al pertenecer a “la vieja ola” tuvo que adaptarse a las teleconferencias y presentaciones vía ‘streaming’. “Antes uno se iba de gira para México o Ecuador, donde ya sabía en donde vendían el maicito con el chicharrón”, recuerda. Lo importante, dice, es llegar a la gente y al mismo tiempo contribuir en las causas que se pueda. “Esta situación ha agravado muchas cosas y el trabajo ha sido tan intenso como doloroso, porque esto ha desnudado las necesidades de las comunidades más vulnerables”, dice sobre el trabajo con fines benéficos que promueve a través de su Fundación Tras la Perla.