AI denuncia que 12 manifestantes han muerto a manos de la Policía y el Ejército en Nigeria



Al menos 12 manifestantes murieron la noche del martes (20 de octubre del 2020) en el estado de Lagos, en el sureste de Nigeria, tras una dura represión por parte de las Fuerzas de Seguridad contra las protestas que piden el fin de la violencia policial en el país, confirmó este 21 de octubre del 2020 Amnistía Internacional (AI).

Tras una investigación, AI aseguró en un comunicado que el Ejército y la Policía acabaron con la vida de al menos 10 personas en la localidad de Lekki y de otras dos en el distrito de Alausa, localizados ambos en la gigantesca urbe de Lagos, de unos 21 millones de habitantes.

Según la ONG, las pruebas recopiladas de testigos presenciales, videos e informes de hospitales confirman que, entre las 17:45 GMT y las 20:00 GMT de ayer, el Ejército nigeriano abrió fuego contra miles de personas que protestaban de forma pacífica.

"Abrir fuego contra manifestantes pacíficos es una flagrante violación del derecho a la vida de las personas, su dignidad, la libertad de expresión y de reunión pacífica", denunció Osai Ojigho, directora de AI en Nigeria.

"Los soldados tenían claramente una intención: matar sin consecuencias", subrayó Ojigho.

Además, aseguró haber recibido informes sobre un corte de electricidad seguido de la desconexión de las cámaras de seguridad que vigilan el puesto de peaje de Lekki, donde los manifestantes acampaban desde hace dos semanas, poco antes de que comenzaran los disparos.

Se trata de "un claro intento de ocultar pruebas", argumenta AI.

Horas antes, la ONG local Serap ya había exigido vía Twitter explicaciones al Gobierno sobre quién había ordenado "el apagón de las cámaras CCTV y de las farolas en el peaje de Lekki, para después ordenar a los militares abrir fuego".

Esta violenta represión se produce unas dos semanas después del inicio de protestas masivas bajo el lema 'End SARS' ("Acabar con SARS"), siglas por las que se conoce a la Unidad Especial Antirrobo de la Policía nigeriana, ahora ya disuelta y acusada de arrestos arbitrarios, torturas y asesinatos extrajudiciales.

A pesar de ese logro, los manifestantes siguen protestando como muestra del hartazgo de una población joven -más del 50 % es menor de edad- frente a una clase política corrupta, una creciente inseguridad y una alta tasa de desempleo, entre otros factores.